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Atención domiciliaria para personas con dependencia
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¿Te da miedo contratar a un cuidador de personas mayores a domicilio? Nosotros te ayudamos

Miedo a contratar un cuidador de personas mayores a domicilio

El cambio que supone pasar de ser una persona autosuficiente a ser una persona dependiente siempre suele ser complicado. Es una transición compleja para la persona que necesita ayuda y finalmente, también resulta difícil para la familia o personas que tienen un vínculo emocional.

Cuando una persona empieza a necesitar ayuda para su día a día, la propia persona afectada, la familia o seres queridos, tienen que pasar por un proceso de toma de decisiones. Es este proceso se suele incluir la posibilidad de contratar a un cuidador de personas mayores a domicilio, llevarlo a un centro de día o que internarlo en una residencia.


Cuidador de personas a domicilio: la primera opción.

Por norma general, las personas mayores prefieren ser cuidadas en casa. Y si finalmente se opta por esta opción, el siguiente paso es resolver muchas preguntas relacionadas con la contratación del cuidador.

Ante esta necesidad, se tienen dos opciones. La familia contrata directamente al trabajador a través del régimen de empleadas del hogar, es decir, se convierte en la parte contratante. O bien, la familia contrata los servicios de una empresa especializada, como por ejemplo nosotros, que ya disponemos de nuestros propios trabajadores en plantilla.


Contratar a una empresa especializada: Práctico pero significativamente más caro.

En un primer momento, contratar a una empresa especializada suele ser la primera opción, puesto que se percibe como la más cómoda. El planteamiento es sencillo: la familia define con la empresa el tipo de ayuda que se necesita en casa, se pacta un horario y se fija una retribución mensual por dichos servicios.

Hasta aquí todo correcto. Pero como es lógico, contratar a una empresa especializada, conlleva aceptar un incremento considerable en el precio por hora. Esto es debido a que las empresas repercuten el IVA a sus clientes y pagan cuotas de la seguridad social más elevadas que las propias familias cuando contratan directamente al trabajador.

Así que la realidad nos dice que, dependiendo del número de horas necesarias o de las posibilidades económicas de la familia, esta diferencia económica, tan sustancial, lleva a muchas familias a plantearse a convertirse en la parte contratante.


Contratación directa del cuidador: Aprovecha los incentivos que el gobierno está ofreciendo para luchar contra la economía sumergida.

Las tareas del hogar y los cuidadores de personas mayores a domicilio son un sector que históricamente se ha movido dentro de la economía sumergida. Así que el gobierno, para luchar contra esta realidad, está ofreciendo mejores condiciones a las familias que a las empresas en materia de contratación dentro del régimen de empleadas del hogar.

Cuando las familias contratar directamente al cuidador no pagan IVA y también tienen una reducción en la cuota de la seguridad social. Es decir, estamos ante una ventaja de la cual, como familia, te puedes aprovechar.


No renunciar a tener a un cuidador en casa

No renuncies a tener a un cuidador en casa: la información te ayudará a decidir.

La opción de convertirse en la parte contratante genera todo tipo de dudas. Y algunas de estas dudas son suficientes como para frenar la idea de tener a un cuidador a domicilio.

Pero, no hay que olvidar que la mayoría de personas mayores prefieren ser cuidados en sus propias casa y no quieren ir a centros de día o residencias. Sus hogares son una extensión de ellos mismos y abandonarlos puede ser motivo de mucha tristeza.

Así que a través de este contenido queremos hablar sobre las barreras que frenan la contratación de un cuidador de personas mayores a domicilio. Esperamos que os sea de utilidad.


En Iguales, podemos ayudarte.

En Iguales somos una empresa con más de 15 años de experiencia y conocemos muy bien los primeros momentos en los que una familia tiene que tomar la decisión de poner un cuidador a un ser querido.

Nosotros, no podemos hacernos responsables de cómo actúan otras empresas, pero nosotros podemos explicarte con orgullo que ofrecemos soluciones constructivas y que la honestidad siempre está presente en todas nuestras acciones. No vendemos servicios, no somos una gran corporación ni tampoco somos una franquicia que necesite llegar a una cuota de ventas.


No vendemos cuidadores de personas dependendientes

Nosotros no vendemos: Escuchamos y proponemos soluciones constructivas

Escuchamos las necesidades y particularidades de la persona mayor y también de la familia. Visitamos personalmente a la persona que necesita los cuidados, conocemos el hogar y también nos entrevistamos con la familia. En persona y cara a cara siempre es mucho mejor, nunca a través de videoconferencia.

Una vez tenemos claro cuáles son las necesidades de la persona mayor a cuidar y de los recursos de la familia, planteamos diferentes opciones. Ya sea prestando nosotros mismos el servicio a través de nuestros trabajadores de plantilla o cuando la familia decide contratar, ayudamos con el proceso de selección y acompañamos de principio a fin con toda la parte laboral y administrativa.


Antes de empezar, la persona mayor y la familia tiene la última palabra.

Somos conocedores que existen muchas empresas que, además de realizar todas las entrevistas por videoconferencia o llamadas telefónicas, suelen enviar al cuidador al domicilio el primer día directamente a trabajar. No se preocupan de que, antes de empezar, la familia y la persona que debe ser cuidada, conozcan al cuidador y den su visto bueno.

En Iguales creemos que este tipo de actuaciones es un gran error. Por este motivo, nosotros antes de empezar el servicio, siempre organizamos un breve encuentro informal. De este modo, favorecemos que la persona que debe ser cuidada y la familia conozcan al cuidador antes de empezar el servicio. De esta forma, damos la oportunidad de dar el visto bueno y empezar con buen pie.

Desde nuestro punto de vista, esta es la mejor forma de proceder. Es mejor empezar desde el convencimiento que empezar con dudas. Ya sea habiéndonos contratado a nosotros directamente o cuando ayudamos con el proceso de selección.


Cuidador de personas dependientes familia

¿Qué ocurre si, a los pocos días o semanas, no estamos contentos con el cuidador?

A veces puede ocurrir que, una vez conocido al cuidador; a medida que van pasando los días o las semanas, las personas se van conociendo más y pueden aparecer dudas o incluso se puede generar cierto descontento.

Por nuestra parte, debido a nuestra experiencia, sabemos que algunos periodos de adaptación suelen ser más fáciles que otros. Ante esta situación, lo mejor es generar una comunicación en positivo, donde la persona mayor y la familia debe explicar con claridad cuáles son las cosas que se tienen que mejorar.

Si habiendo pasado el proceso de adaptación, la persona mayor o la familia no se sienten conformes, lo mejor es cambiar de cuidador. Cuando se nos ha contratado a nosotros directamente para proporcionar el servicio, nosotros mismos substituimos a la persona con otro trabajador de nuestra propia plantilla.

Cuando la familia es la parte contratante, se procede a realizar un nuevo proceso de selección, de donde saldrá el nuevo cuidador. Se avisa al cuidador, se gestiona la baja, se pagan las vacaciones pendientes y se procede a la indemnización tal y como marca la ley. En Iguales, dado que nuestro trabajo es acompañar a la familia, nosotros nos encargamos de todo sin costes añadidos.


¿Qué pasa si ya no necesita al cuidador?

Este tipo de cosas también están a la orden del día y están previstas en nuestros protocolos de trabajo. Los motivos por los cuales una familia ya no necesita un cuidador pueden ser muchos. Desde una mudanza, un ingreso a residencia o incluso la defunción de la persona que hasta ahora había recibido cuidados.

Cuando el trabajador corre por cuenta de la familia, del mismo modo que en el caso anterior, se avisa al cuidador, se gestiona la baja, se pagan las vacaciones pendientes y se procede a la indemnización tal y como marca la ley. Nosotros nos encargamos de todo sin costes añadidos.


¿Qué ocurre si el cuidador quiere dejar la familia?

Por supuesto, el cuidador, como cualquier otro trabajador, el cuidador es libre de decidir si quiere dejar de trabajar para la familia. Esto también está incluido dentro de los protocolos de trabajo. Cuando la familia nos contrata a nosotros para prestar el servicio, nosotros substituimos al cuidador por otro trabajador de nuestra plantilla.

Y por último, cuando la familia es la parte contratante, se gestiona la baja, se pagan las vacaciones pendientes, con la diferencia de que en este caso el trabajador no tiene derecho a indemnización. Nosotros nos encargamos de todo sin costes añadidos y además, iniciamos un nuevo proceso de selección si la familia nos lo pide.


Cumpliendo estrictamente con la legalidad: Tu tranquilidad es lo más importante:

Una vez se ha decidido que la familia será la parte contratante del trabajador, lo más importante es que esté bien informada de todos los pros y contras y también, que tenga la certeza de que va a contar con nuestra ayuda desde el principio hasta el final.

La comunicación y coordinación no se interrumpe en ningún momento y la familia puede estar segura de que estará correctamente asesorada en la gestión administrativa o laboral de su trabajador.


Los sentimientos importan

Cuando una persona mayor decide que quiere ser cuidada en casa, significa que no desea ser llevada a un centro de día o una residencia. En Iguales podemos ayudarte a hacer posible los deseos de tu ser querido. Estamos especializados en ello y lo hacemos de forma honrada.

Sabemos perfectamente que los centros de día y las residencias también son lugares donde, por norma general, se cuidan muy bien a las personas mayores. Pero cuando tenemos a un cuidador en casa, es se trata de un cuidador por una persona mayor. El servicio es 1 a 1. Es el mejor servicio posible.

¿Hablamos?

Llámanos al 93 715 65 53 y explícanos la situación de tu ser querido o familiar.

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