Cómo prevenir los efectos de la ola de calor en verano

16 julio, 2018

Cada vez son más las personas mayores que salen pronto por la mañana o incluso durante las tardes a pasear. Y es que son muchos los estudios que demuestran la importancia de la actividad física. Sin embargo, ¡ cuidado con el calor del verano !. Las personas mayores son más vulnerables al calor. Desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) explican que el riesgo de sufrir un golpe de calor aumenta a partir de los 65 años porque con la edad se reduce la sensación de calor, las personas no notan tanto las altas temperaturas y por tanto adoptan menos precauciones y se protegen menos. Todo ello, aumenta las posibilidades de deshidratarse, entrar en shock y fallo multiorgánico (riñón, corazón, cerebro).

¿ Qué es la hipertermia ?

La hipertermia es un aumento de la temperatura por encima de la temperatura corporal normal, de 37 ºC a 37,5ºC, esto se puede deber a fallas de los sistemas de evacuación de calor, también se puede deber a una o más patologías que una persona pueda presentar, así como por insolación o golpe de calor, estrés por calor, calambres, agotamiento, etc.

Recomendaciones de la SEGG para prevenir la hipertermia

Para evitar todos estos problemas a las personas mayores, es esencial la prevención de la hipertermia, para este fin la SEGG aconseja:

– Tomar muchos líquidos. La falta de sed es engañosa, por lo que se debe consumir agua, infusiones, zumos de frutas aunque no se tenga la sensación de sed; y evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
– Realizar comidas ligeras, evitando así las digestiones pesadas.
– Evitar la exposición al sol cuando las temperaturas son elevadas, sobre todo en las horas de mayor intensidad (12-16 horas) y con una humedad relativa alta (mayor del 60 por ciento).
– No realizar ejercicio ni deportes que aumenten el esfuerzo y la sudoración en momentos de calor.
– Mantener la casa fresca y ventilada.
– No permanecer en vehículos estacionados o cerrados.
– Evitar llevar ropa ajustada y elegir tejidos ligeros, como el algodón y de colores claros, preferentemente.
– Es recomendable, además, el uso de sombreros o gorras que protejan nuestra cabeza del sol.

Además, tal y como explica el Dr. López Trigo, presidente de la SEGG, “si la temperatura exterior es muy alta y las pérdidas de líquidos no se reemplazan de forma adecuada, entramos en una situación de deshidratación, la tensión arterial desciende, aparece sensación de debilidad e incluso calambres musculares. Si esta situación no se corrige a tiempo y progresa, se pierde la capacidad de sudoración y la piel presenta un aspecto seco y enrojecido, la temperatura corporal asciende progresivamente hasta cifras que superan los 40 grados, entrando en hipertermia y, si este proceso continúa, se llega a una situación de shock en la que sucede un fallo de los distintos órganos, convulsiones y coma”.

Así que, ¡ protejamos a nuestros mayores del calor del verano ! Prevenir siempre es curar…¡ Y atentos a cualquier síntoma !. ¡ Consultemos con un especialista de la salud ! La rapidez de acción es clave.

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